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| La
Catedral Primada de América, comenzó a construirse
en 1523 y fue completada en 1541. |
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| El
Parque Colón es dominado por una estatua del Descubridor
de América, con la india Anacaona a sus pies. |
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| La zona
colonial se enriquece con una cantidad impresionante de
edificios religiosos. |
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Cada vez que visito Cuba, me enamoro
nuevamente de ella. Aquí existe una bella geografía,
gente asombrosa que vive en un conglomerado místico de reminiscencias
históricas, entre hermosos paisajes repletos de cañaverales
y plantaciones de tabaco; en lo que al deporte del buceo se refiere,
es un verdadero paraíso para el buceador: magníficas
paredes, antiguos pecios, espectaculares tiburones, abundantes peces
y corales; esto, sin contar el buen sabor del ron y los sabrosos ritmos.
La mayoría de las personas que llegan a la Isla lo hacen
a través de La Habana, pintoresca ciudad llena de energía,
colorido y variada y singular arquitectura; si bien La Habana es
en extremo atractiva, el mejor buceo se encuentra fuera de la ciudad,
en las provincias, allí donde el tiempo marcha aún
más despacio.
Dirigiéndonos hacia el oeste, llegamos a Pinar del Río,
al extremo accidental de la Isla, después de un ajetreado
recorrido de 4 horas desde la Habana. Nos encontramos ya en María
la Gorda, sitio nombrado así en memoria de una joven mujer
que fuera secuestrada por los piratas y abandonada aquí.
Las aguas del lugar, donde las paredes coralinas alcanzan grandes
profundidades, están estrictamente resguardadas por considerarse
parque nacional, asegurando con ello la presencia de grandes cantidades
de peces; el más famoso es Lola, un amigable mero Goliat
de 150 kg que en ocasiones sigue a los buzos.
En uno de los sitios de buceo de María la Gorda, en "Paraíso
Perdido", podrás nadar por el borde del arrecife a 66
pies de profundidad para después descender por una pared
hasta los 100 pies. Las grandes agrupaciones de corales se ven salpicadas
por enormes esponjas jarrón y tubulares, así como
por langostas y cangrejos que habitan en grietas e intrincados huecos.
Podemos observar huachinangos, cirujanos, pequeños meros
y una gran cantidad de peces ángel. La visibilidad alcanza
con facilidad los 150 pies. Es este un sitio popular de anidación
de tortugas marinas. El Centro de Investigación Marina en
La Habana, lleva a cabo extensivos programas de conservación
para proteger a estos pacíficos animales.
No muy lejos de aquí, en el extremo occidental de Cuba,
se encuentra la Isla de la Juventud y al este de ella Cayo Largo
del Sur, zona turística en la que se hallan los arrecifes
favoritos de Jacques Cousteau, quien declarara que había
observado aquí más peces que en ningún otro
lugar. Años más tarde, yo he tenido la misma impresión
en el sitio conocido como "El Acuario"; me parecía
flotar entre enormes cardúmenes de roncadores, pargos, rubias,
mientras que la arena se encontraba adornada por gran variedad de
caracoles y cangrejos. A la distancia confundí un gigantesco
cardumen de roncadores con una gran cabeza de coral. Agolpados unos
sobre otros, permanecían inmóviles y pronto me aceptaron
en su clan.
Otros dos sitios próximos a Cayo Largo (dos horas y media
de navegación) son Cayo Blanco y Cayo Sigua, famosos por
sus mantas y rayas águila y donde la vida marina es fabulosa;
las paredes son impresionantes y parecen perderse en una profundidad
infinita de azul oscuro. Descendí por un túnel cubierto
de gigantescas esponjas que forman un delicado tapiz de sombras
y texturas. Del otro lado los grandes abismos coralinos nos hacen
tomar una pausa y quedar inmóviles a 115 pies, mientras que
un tiburón gris de arrecife se pasea y da vueltas a lo largo
de la pared, por debajo de donde me encuentro.
Al ir ascendiendo a los jardines coralinos, me deslumbra el reflejo
plateado de la luz. Al acercarme me encontraba en medio de una pequeña
escuela de pámpanos africanos que se bamboleaban con sus
elegantes formas. Recuerdo el sentimiento de estar conectada al
mar, una sensación de asombro y admiración que me
hizo pensar "por esto es que estoy aquí".
Uno de mis sitios de buceo favorito en Cuba se encuentra en el
otro extremo de la isla, en un canal cerca de la ciudad nororiental
de Santa Lucía. Es uno de los pocos lugares en el mundo donde
los buzos pueden observar a los guías alimentar sin protección
alguna a enormes y poderosos tiburones toro de más de 3 metros
de largo.
En mi más reciente visita pude observar que un Divemaster
entró al agua, adelantándose al grupo; llevaba una
bolsa de pescados muertos y un arpón. Vimos cómo se
dirigía hacia las boyas ancladas. Poco después, todos
entramos al agua, siguiendo a un segundo Divemaster.
Desinflé mi chaleco para hundirme a 50 pies. Rápidamente
nadamos a lo largo del pecio y nos arrodillamos en el arenal, en
la posición que a cada quien le fue asignada. El primer Divemaster
nos estaba esperando y empezó inmediatamente a agitar el
pescado muerto en el agua. Mis ojos buscaban en el azul; "clang,
clang, clang", escuché al Divemaster pegar en su tanque,
como tocando la campana de la comida. De repente vi una enorme sombra
en el horizonte: Mi corazón empezó a latir aprisa.
Falsa alarma, ya que se trataba de un gran mero negro de 150 kg.
Pasaron varios segundos y entonces lo vi. Un tiburón toro
de 3 metros y 500 kg. Emergió del azul...Y después
llegó otro... Los primeros dos se acercaban tímidamente,
tal y como si estuvieran estudiándonos; entonces, dudoso,
un tiburón toro mordió uno de los peces muertos directamente
de la mano del Divemaster. Pronto, más tiburones hicieron
acto de aparición para participar en el espectáculo.
Conté cuatro, cinco. Uno de ellos era un enorme tiburón
tigre al que le estimo más de 3 metros de largo y 600 Kg.
Cuando se hubo agotado la carnada, nadamos nuevamente hacia el
Mortera, el que se encuentra cubierto de esponjas orejas de elefante
naranjas y amarillas. Brevemente nos detuvimos para alimentar a
Margarita, una amistosa morena verde de 2 m de largo. El otro Divemaster
permanecía a nuestras espaldas con su arpón, vigilando
que ningún tiburón nos siguiera mientras entrábamos
y salíamos de los diversos huecos del Mortera. En ocasiones
encontrábamos a nuestro guardián esperándonos
en una abertura. Conforme la corriente empezó a aumentar,
nos dirigimos nuevamente hacia la orilla. En 40 minutos, hemos efectuado
un emocionante buceo con tiburones y una gran inmersión en
un barco hundido.
A continuación Amy narra sus experiencias en la zona conocida
con el nombre de Jardines de la Reina y en el conocido como hotel
flotante, botado al agua por vez primera en 1991. Se refiere a sitios
privilegiados para la práctica de este tipo de deporte como
son "Los Sábalos", "La Meseta de los Meros",
"Coral Negro II" y "El Farallón, donde, "antes
que apagaran los motores de la embarcación, pude distinguir
las siluetas de los tiburones sedosos, desplazándose graciosamente
bajo la superficie. Nadaban en círculos buscando restos de
comida. Lentamente entré al mundo de los tiburones sedosos.
Ellos perdonaron mi intromisión, mientras yo me deslizaba
entre 17 bellezas. Los rayos de luz que penetraban desde la superficie
iluminaban sus cuerpos alargados y yo no quería regresar
a mi mundo. Para mí, bucear en Cuba despierta una conexión
etérea con la naturaleza, lo que trae tanta paz como pasión".
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